LIBERACIÓN DE LOS PRESOS POLÍTICOS
Según la periodista de Ŷarás, que firma como Baharé Azadí, las autoridades pretenden liberar próximamente a los presos políticos en tres fases: 1º) detenidos de modo indiscriminado en las manifestaciones, de los que muchos han sido ya liberados en los últimos días; 2º) activistas estudiantiles y de derechos de la mujer; y 3º) personas destacadas detenidas en los días anteriores a las manifestaciones y condenadas a penas de cárcel de entre 5 y 8 años.
La tercera categoría abarca a dirigentes del Frente de Participación, Moyahedín de la Revolución, el Movimiento de la Libertad, Religioso-Nacionales, Kargozarán, la organización estudiantil Consolidación de la Unidad, y a miembros de asociaciones ciudadanas de defensa de la libertad de prensa, asociación profesional de periodistas, de defensa de presos, etc., para cuyo encarcelamiento, según Ŷarás, no se han aducido motivos consistentes. Estos presos, condenados en procesos sin garantías, son liberados ahora con “permiso carcelario” o con cuantiosas fianzas de entre 500 y 1000 millones de tomanes (500.000 a 1 millón de dólares). La liberación de un número limitado de presos destacados que o bien han escrito cartas abiertas al Líder Supremo o bien fueron detenidos en relación con el difunto ayatolá Montazerí queda por aclarar.
Estas medidas son el resultado de las presiones ejercidas por la opinión pública del interior del país y las asociaciones internacionales de derechos humanos, de recomendaciones hechas por personalidades del régimen a Jameneí, y de la sensación de seguridad por acercarse el país a condiciones normales tras la manifestación del 11 de febrero.
En estas circunstancias, los analistas observan que el régimen, a final de cuentas, ha accedido a la primera reivindicación mínima del movimiento verde: la liberación de los presos políticos. Los reporteros de Ŷarás informan desde distintos puntos de Teherán de que la popularidad de los presos del movimiento entre los ciudadanos de a pie se ha incrementado de modo espectacular, convirtiéndose prácticamente en héroes nacionales. Su liberación constituye un retroceso de las autoridades respecto a sus duras posiciones iniciales.
REGRESO DE LOS PASDARÁN A LOS CUARTELES
El segundo movimiento de que da cuenta Baharé Azadí es la retirada de la Guardia Revolucionaria (G.R., Pasdarán) de la primera línea de acción en la represión de la contestación ciudadana, tras desencuentros recientemente señalados por la misma agencia entre el Comandante General Aziz Yaafarí y el presidente del ejecutivo Mahmud Ahmadineyad en el Consejo de Seguridad Nacional. Los mandos de los Pasdarán parecen estar preocupados por ser su imagen la más empañada por la represión, en beneficio de un Ahmadineyad que no cuenta con tanto apoyo en el seno de esta fuerza.
EL COMANDANTE YAAFARÍ
MOLESTO POR LA GRAN PRESENCIA DE MANIFESTANTES
Ŷarás señala que es tal el poder de la G.R. (político, económico, cibernético, militar) que en cualquier momento puede entrar en acción, como ha hecho durante ocho meses empleándose a fondo en el control del espacio público y sometiendo a su mando al Poder Judicial, Ministerio de Inteligencia, Policía y Ministerio del Interior. Azadí compara el poder de los Pasdarán en Irán con el del ejército en Turquía o Pakistán.

EL LÍDER JAMENEÍ PASA REVISTA A LAS TROPAS
Los intensos contactos con China, Rusia y Corea del Norte han puesto a la disposición de la G.R. la experiencia de esos estados en la represión de sublevaciones urbanas, manifestaciones y movimientos ciudadanos, experiencia puesta en práctica en la represión de las protestas convocadas para el 11 de febrero. En el tipo de violencia empleada en las protestas de la Ashura (6 de diciembre), con embestidas de automóviles de la policía contra los manifestantes o el ataque de múltiples motoristas contra los mismos, así como en la formación de un ejército cibernético se puede distinguir la influencia de métodos rusos y chinos.
A UNA MANIFESTANTE EN LA PLAZA DE VALI ASR
Los Pasdarán proceden ahora a pasar el relevo al Ministerio de Inteligencia, en manos de quien han puesto, en el transcurso de las últimas dos semanas, a todos los presos que custodiaban. Pese a ser el Comandante Yaafarí partidario de la política de puño de hierro, muchos de los mandos de la G.R. no eran partidarios de semejante grado de implicación en las diferencias entre facciones. Reporteros de Ŷarás desplazados a la urbanización del Mártir Mahallatí (que alberga en el norte de Teherán a más de 25.000 efectivos del personal de los Pasdarán) dan noticia de problemas familiares encontrados por muchos responsables del cuerpo, por el descontento que el papel de la G.R. ha suscitado entre sus cónyuges e hijos.

HIJA DE UN CONSEJERO DE AHMADINEYAD EXILIADA EN EUROPA
Ŷarás evalúa por tanto este repliegue de los Pasdarán, en parte, como el segundo retroceso del régimen en las últimas semanas frente a la presión de la opinión pública iraní, y en particular de las familias “verdes” de muchos de los mandos de la Guardia Revolucionaria.
Baharé Azadí termina su artículo anunciando un futuro análisis en Ŷarás del papel de Jameneí en relación con estos dos retrocesos del régimen.

